Cuando el ángel exterminador pasaba por las puertas que tenían

una marca de sangre en los laterales, en Egipto (Éxodo), pasaba

de largo y la muerte no entraba en esa casa para llevarse al más

pequeño. La muerte tiene que saber que tú también estás

marcada para que pase de largo, y que tú le dices que tu hora no

ha llegado todavía, que tienes un proyecto de vida que lo quieres

realizar y que hay seres que necesitan de tu cariño y de tus

cuidados y tienes que estar aquí para dárselo. Uno no se puede

rendir ante el de la guadaña, la última palabra la tiene Dios; nada

pasa si él no lo permite y Dios no es amante de la muerte, es

amante de la vida y quiere que nosotros vivamos, también quiere

que le tengamos presente en el pensamiento. ¡Ánimo! Neutraliza

con tu determinación de vida el crecimiento de esas células

anárquicas-malignas y diles que no las vas a dejar ganar la batalla.

Que todavía tienes mucho que hacer por el pequeño mundo que

te rodea. Respuesta a una persona con cáncer.

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