Querida chica, deseo de corazón que no te falte jamás el amor y
la atención de los que te rodean, pero quiero que sepas, que
Dios también te ama y te está esperando. Créeme, nunca des la
espalda a Dios. Él sabe mejor que nadie, que estamos en un
proceso de perfeccionamiento y debemos aceptar nuestras
imperfecciones actuales, así como Él también las reconoce. Las
mayores imperfecciones que existen en el mundo son la falta de
amor y de fe. Con amor y fe se supera todo. ¡Ánimo!
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Quiero vivir para ti, Señor, y llevar tu Palabra a las Redes
Sociales para que también sepan de ti.
Señor, no soy digno de ti, más una palabra tuya bastará para sanarme.
Ya lo dice Jesús: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que
sale de la boca de Dios y se cumple.
Jesús es la palabra y la palabra es Dios. ¿Cómo podemos pensar que
un humilde ejemplo (obra de caridad) puede ser más poderoso
para efectos de conversión que la palabra de Dios?
Mis obras de caridad, mis ejemplos de amor y de respeto a los
hermanos, aunque necesarios, son una brizna insignificante ante
la fuerza poderosa de la palabra de Dios; Palabra creadora,
palabra sabia, generosa y compasiva. La palabra de Dios es
nuestro refugio, esperanza y salvación. La palabra, impregnada
de amor, es la clave para valorar el misterio de la vida. Las obras
son un reflejo de haber entendido la palabra.
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